Quiero un algodón de azúcar…

Antes de que se cumpla un año de inactividad bloguera lo retomo con estas líneas porque hoy me he dado cuenta de algo. He descubierto tres cosas mágicas que se esconden en objetos normales de una vida corriente y moliente como la mía. Estas tres cosas y aun a riesgo de parecer que he perdido la cabeza por completo quiero compartirlas con vosotros o con quien quiera que siga leyendo este blog de ritmo cansino y ralentizado.


Son mágicas las chapas, el tabaco de liar y el algodón de azúcar. Las tres son pequeñas cosas que podemos encontrar en el día a día. La magia que esconden la descubrí en el momento en que hice con mis propias manos estas tres cosas y dije “hala, es magia”. (Que en un modo racional de pensamiento podría equivaler a un “no sabía que fuera algo tan fácil” o “¿a quién se le habrá ocurrido inventar esta máquina?”) Es decir, por mucho que vea el proceso y que yo misma participe en él, el resultado siempre es como si se tratase de un truco de magia. Metes un papelito, un soporte de plástico… chas chas… y ¡voilà una chapita!. Un poquito de tabaco, aplastas, metes un tubo de papel vacío, deslizas… zas… zas y ¡voilà cigarrito al canto! Echas una cucharadita de azúcar, observas pacientemente y pequeños hilos parecidos a una telaraña aparecen listos para que tú los atrapes con tu palito de bambú, giras, giras, giras, y ¡voilà, al rico algodón de azúcar!

Puede que esto se deba a mi ignorancia absoluta y falta de visión en temas físicos, químicos o lo que sea o también puede ser que el llevar más de un mes en paro y sin un rumbo definido en mi vida me haya hecho de verdad enloquecer.

Pero lo cierto es que la magia de poner azúcar en una máquina que no hace otra cosa más que girar y que por su propio arte ésta se transforme en pequeños hilitos etéreos y vaporosos que hay que recoger para formar una nube enorme, me sigue fascinando. Y es que a veces de lo menos esperado salen cosas maravillosas y adquieren formas inimaginables y totalmente diferentes a cómo comenzaron.

Sólo espero que los pequeños granitos de azúcar que voy añadiendo en mi vida dentro de poco empiecen a caramelizarse, volatilizarse y crear algo porque si no voy a acabar mareada de tantas y tantas vueltas que buscan un sentido.

2 thoughts on “Quiero un algodón de azúcar…

  1. “Puede que esto se deba a mi ignorancia absoluta y falta de visión en temas físicos, químicos…” dices, pero a veces está bien no saber de ciertas cosas para que te embargue esa sorpresa, esa magia que nos produce cualquier cosa cuando somos pequeños y que, desgraciadamente vamos perdiendo al hacernos adultos.

    Muchos besitos. Muak¡¡¡

  2. ¡Ánimo Palci! hay que sembrar semillas…a veces han de pasar temporadas frías de invierno o primaveras no demasiado prósperas…pero más tarde o más temprano florecerán!!! quiero probar ese algodón de azúcar!!! muas!

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