Fiesta Perfecta

Finalmente llegó la Fiesta Perfecta, como celebración de mi 26 cumpleaños y la verdad es que bien hizo gala de su nombre. El lugar elegido, bar El Dos, estuvo genial y nos trataron de maravilla, incluso echando el cierre y dejándonos quedarnos hasta las 4h30! Música variada, bailonga y divertida. Comida rica y bebida, también. Pero lo más, más importante, fue toda la gente que vino. Pero como una imagen vale más que mil palabras aquí os dejo una galería de los personajes que desfilaron por el Photocall:

Penélope Glamour

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Punky Brewster y pinche de cocina

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(Rubia) Platino y Pagafantas

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Papá Pureta y Pistolero

Penélope y (cd) Pirata

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Los Picapiedra

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Pijos

Papá Noel y Pucca

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Profesora y Pueblerino

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Palstelera y Penélope Glamour

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Pepito Grillo y Pinocho

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Pacifista

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Pereza

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Primate

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Peter Parker y Pippi Calzaslargas

¡Me faltan fotos del Playero!
[Para saber quiénes son los personajes podéis pinchar en el nombre y tendréis un link a una foto suya]

Ya os lo dije en su momento, pero muchas gracias a todos por venir, por los súper regalos y por disfrazaros (aunque más de uno me dijo que con mi mail amenazador diciendo que era requisito imprescindible para venir a la fiesta, no podía ser de otra manera :-P)

¡Feliz cumpleaño, María!

La pequeña María ya ha hecho un año, madre mía, ¡cómo pasa el tiempo! Como buena anfitriona, nos invitó a todos a un aperi-comida riquísimo en un bar y ella no podía ir más guapa, con su faldita y sus leotardos verdes, ¡¡para comérsela!!

Como la ocasión bien lo merecía, y cualquier excusa es buena, ahí que me presenté yo con mi tartita.

En este caso dedicada a Pocoyó y su amigo Pato. La parte superior, a petición del tío Tron, tenía que representar “el pastel de María” (=pañal).

El bizcocho de abajo, uno normal y corriente teñido de rosita (aunque el color no se apreciaba mucho al hornearlo) y con trufa entre medias (poca cantidad). El dodotis tenía dentro un bizcocho de chocolate exprés.

Para presentarlo bien y transportarlo sin demasiados problemas, lo envolví bien en papel celofán y luego le até un súper globo de Pocoyó (no sale en la foto porque todavía no estaba puesto).

Bueno, he de decir que los mayores críticos del dulce (Silvia y Carlos) le dieron el visto bueno así que me quedo más que satisfecha con el resultado. 😀

Estrené mis pegatinas nuevas…

Mini-cupcakes para la abuela

Todo empezó con unas castañas asadas. Ya se habían quedado duras y me daba pena tirarlas así que decidí ‘hidratarlas’ para ver si podía hacer algo de provecho con ellas. Después de unas horitas sumergidas en agua las cocí un buen rato y les añadí azúcar. Por último, les pasé la batidora y voilà, crema de castañas.

Ahora bien, ¿qué hacer con ellas? ¿Por qué no unas mini-cupcakes utilizando una receta de mis libros nuevos?

Así que, manos a la obra. Y un par de horas más tarde allá que me fui yo a comer a casa de mi abuela cual Caperucita Roja con la cesta de dulces bajo el brazo.

El resultado aquí lo tenéis…

Mini cupcake con crema de castaña y baño de chocolate negro


Mini cupcake con crema de queso y chocolate negro. Topping de violetas


Mini cupcake con crema de queso y frutos rojos


Mini cupcake con crema de castaña

¿Quién iba a decirme que una castaña podría ser fuente de tanta inspiración?

Diez razones para odiarte

Aunque al leer este título me viene a la cabeza inevitablemente la canción de la película homónima con Heath Ledger cantando ‘I love you baby…’ en las gradas del instituto, no voy a hablar de películas romanticonas (al menos, no por ahora).

Simplemente voy a hacer una breve lista que, aunque estuve tentada de llamarla decálogo, creo que no es ni mucho menos un

2. m. Conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad.

según dice la RAE. Por lo tanto esta lista es sencillamente una serie de cosas que odio, detesto, aborrezco, me sacan de quicio, me desesperan… sobre el incivismo de esta sociedad en la que vivimos. Pequeños detalles y gestos que pueden parecer insignificantes pero que, a mi parecer, harían de este mundo un lugar algo mejor y de la convivencia una tarea más sencilla.

Ahí va mi lista de lo que DETESTO profundamente:

    1. La gente que no recoge las cacas de sus perros.
    2. La gente que no utiliza los intermitentes.
    3. La gente que al abrir un paquete de tabaco tira el precinto al suelo sin menor miramiento.
    4. La gente que come chicle con la boca abierta.
    5. Los ‘gorrillas’, que cobran por ayudarte a aparcar en un sitio donde luego tienes que pagar parquímetro (voy a ponerme a cobrar un euro a todo aquel que cruce por ‘mi’ paso de cebra)
    6. Que no te dejen entrar en un local por ir con zapatillas.
    7. La gente que no deja salir antes de entrar en el metro.
    8. La gente que escucha música en el móvil sin utilizar cascos (¡gracias por compartir vuestros gustos musicales!)
    9. La gente que se cree Ronaldinho y se pone a sonarse los mocos en mitad de la calle como si fuera un futbolista (¡puagh! asqueroso…)
    10. Que te cobren más en un bar por compartir la comida (sí, en Madrid, también lo he visto)

Y bien, eso es. Después de todo, parece que hasta podría llegar a denominarlo decálogo puesto que siguiendo estos consejos la actividad de vivir sería más placentera. 😉

EDITO: Aunque rompa el equilibrio de los 10 mandamientos aborrecimientos hay algo que no puedo dejar de lado: Los cansinos de las múltiples ONGs que te abordan especialmente en los aledaños de la FNAC. Oh my no puedo con ellos y su falso victimismo chantajista come morales!!

Regalo comestible para Ramón

Después de toda la semana lanzándome indirectas y el sábado al despedirse decirme “no tengo nada de postre para mañana, no quiero decir nada…”, por fin llegó la tarta para el cumple de Ramón. Eso sí, horas antes de la fiesta, me mandó un mensaje al móvil haciéndome chantaje emocional para que le hiciese algo. Lo que él no sabía, es que cuando leí el mensaje su tarta ya estaba más que terminada. 😀

Y voilà éste fue el resultado:
http://www.palomablog.com/wp-content/uploads/2010/11/IMG_1106.gif

El sabor, en la línea de las tartas fondant, bastante contundente aunque Ángel acuñó un nuevo término y dijo que era una tarta “tapiadora”, jejeje. Lo cierto es que el bizcocho era uno de esos todoterreno para que aguante el peso de las decoraciones (como bien aprendí en mi curso) pero creo que para tartas tan pequeñas y con tan poca decoración (nada de figuritas de azúcar ni varios pisos) se puede seguir haciendo bizcochos más ligeros y esponjosos.

Pero bueno, como ya os dije en la fiesta: se siente, sois mis conejillos de indias!! 😉