Narrando canciones…

Ella pasaba por allí cuando de pronto escuchó una voz que cantaba. Una voz con estilo y gracia. Una voz que la atrajo. Esta voz pertenecía a un joven, a un total desconocido para ella. Pero su canción la cautivó y se detuvo a escuchar… A medida que iba descubriendo cada una de las palabras que salían de aquella boca, algo se le desgarraba por dentro, algo la iba matando lentamente… Sintió cómo el rubor invadía su rostro al descubrir que aquel muchacho estaba cantando su vida, igual que si estuviera leyendo una a una todas sus cartas y contando sus intimidades más profundas. Rezó y rezó para que se detuviera pero la canción continuaba y aquel joven seguía narrando su vida con aquellas palabras, desgarrando su dolor y matándola suavemente. Parecía conocerla perfectamente y entonces, miró hacia donde ella se encontraba y fue como si no la viera. Su voz siguió entonando esa canción alto y claro y con ella todos los secretos de su alma…

A veces no nos paramos a escuchar con detenimiento las canciones y no sabemos la cantidad de historias que encierran que nos estamos perdiendo…