Tarta Hello Kitty

Después de tener tanto tiempo abandonado mi querido blog, qué mejor manera de volver que con una entrada bien dulce. Así que aquí voy con mi última creación de tartas fondant (más dulce imposible). En este caso se trata de una tarta para una niña de 4 añitos que adora a Hello Kitty y, cómo no, todo lo que se de color rosa (o mejor dicho, “fresa” como ella dice).

Me puse manos a la obra y decidí hacer una tarta de dos pisos, con bizcochos sencillos para que fueran comestibles y no demasiado empalagosos que ya bastante azúcar lleva la masa fondant y todas las decoraciones.

El bizcocho de abajo era un bizcocho básico de yogur, aunque con una buena dosis de colorante para que quedase bien rosita, y para el relleno utilicé ganache de chocolate negro. El segundo bizcocho era de chocolate, relleno de trufa, para aligerar un poco tanto chocolate negro.

Y bien, el resto fue la parte divertida… Forrar con masa fondant cada bizcocho (últimamente estoy comprando la de Decake que me gusta más que la de Ballina y tiene una textura más suave y manejable). Hacer florecitas con cortantes, un poquito de hierba con mi nueva boquilla de Wilton (regalada por Tía Pí pero que aún no había podido estrenar) y poner a la Kitty coronando el pastel. (La figurita la había hecho un par de días antes para que fuera endureciéndose). Para finalizar, unas velitas encantadoras que encontré en Carrefour.

Y voilà, listo para llevar… Un poquito de papel celofán decorado, una cinta de regalo rosa (cómo no) y a transportarla con cuidado 😀

Y para terminar esta dulce entrada, tal y como publiqué en mi Instagram, os dejo con la tarta resumida en 6 pasos:

¡Feliz cumpleaño, María!

La pequeña María ya ha hecho un año, madre mía, ¡cómo pasa el tiempo! Como buena anfitriona, nos invitó a todos a un aperi-comida riquísimo en un bar y ella no podía ir más guapa, con su faldita y sus leotardos verdes, ¡¡para comérsela!!

Como la ocasión bien lo merecía, y cualquier excusa es buena, ahí que me presenté yo con mi tartita.

En este caso dedicada a Pocoyó y su amigo Pato. La parte superior, a petición del tío Tron, tenía que representar “el pastel de María” (=pañal).

El bizcocho de abajo, uno normal y corriente teñido de rosita (aunque el color no se apreciaba mucho al hornearlo) y con trufa entre medias (poca cantidad). El dodotis tenía dentro un bizcocho de chocolate exprés.

Para presentarlo bien y transportarlo sin demasiados problemas, lo envolví bien en papel celofán y luego le até un súper globo de Pocoyó (no sale en la foto porque todavía no estaba puesto).

Bueno, he de decir que los mayores críticos del dulce (Silvia y Carlos) le dieron el visto bueno así que me quedo más que satisfecha con el resultado. 😀

Estrené mis pegatinas nuevas…

Regalo comestible para Ramón

Después de toda la semana lanzándome indirectas y el sábado al despedirse decirme “no tengo nada de postre para mañana, no quiero decir nada…”, por fin llegó la tarta para el cumple de Ramón. Eso sí, horas antes de la fiesta, me mandó un mensaje al móvil haciéndome chantaje emocional para que le hiciese algo. Lo que él no sabía, es que cuando leí el mensaje su tarta ya estaba más que terminada. 😀

Y voilà éste fue el resultado:
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El sabor, en la línea de las tartas fondant, bastante contundente aunque Ángel acuñó un nuevo término y dijo que era una tarta “tapiadora”, jejeje. Lo cierto es que el bizcocho era uno de esos todoterreno para que aguante el peso de las decoraciones (como bien aprendí en mi curso) pero creo que para tartas tan pequeñas y con tan poca decoración (nada de figuritas de azúcar ni varios pisos) se puede seguir haciendo bizcochos más ligeros y esponjosos.

Pero bueno, como ya os dije en la fiesta: se siente, sois mis conejillos de indias!! 😉

Tartas 2.0

Como comenté en uno de mis posts anteriores, asistí a un curso de tartas fondant con la intención de aprender algo de esta técnica que había descubierto básicamente a través de internet. Aprendí algunos trucos y cosillas interesantes aunque me habría gustado poder “trastear” un poco más con las masas y hacer cosas nuevas. Los bizcochos y el relleno los preparé en casa el día anterior (el de abajo es un madeira sponge cake y el de arriba un bizcocho de chocolate tipo brownie, ambos rellenos con ganache de chocolate). Y he aquí el resultado:

Es una preciosidad, ¿verdad? Se nota que teníamos la ayuda de la profe.

Un día después como tenía tanto mono de tartas, hice otra de las que habían hecho en el curso para practicar. Por desgracia, tuve algunos problemas ya que andaba algo escasa de fondant y al estirar la masa no me quedó demasiado bien pero bueno, también he de decir en mi defensa que fue una tarta express hecha prácticamente en tiempo récord. El modelado sigue siendo mi asignatura pendiente porque la pobrecita parece que tiene garras en vez de manos y pies… :-S

Tarta anti-estrés

¿Cómo hice mi tarta?

Bueno, aunque ha sido mi primera tarta fondant y no ha quedado todo lo perfecta que debiera, me atrevo a enseñaros mi paso a paso. Tras una pequeña investigación a través de la web con fines autodidactas, digamos que esto es lo que aprendí y, aunque aún queda mucho por mejorar, me siento orgullosa. 😀

Estos son los bizcochos que hice (bizcocho básico de yogur y bizcocho de chocolate). La verdad es que con esto no quería complicarme demasiado porque ya tendría suficiente con pelearme con la masa fondant y la decoración.

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Y estos son los rellenos que utilicé para la tarta: ganache (chocolate+nata) y una mezcla de dulce de leche con nutella (esta mezcla me quedó demasiado chiclosa. Supongo que por el tipo de dulce de leche que tenía). Y por supuesto, un almíbar.

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Luego, a cortar los bizcochos y a empezar a montar el primer piso de la tarta.

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Alternando bizcochos (yogur y chocolate)
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Y por último, una capita de nutella para que se pueda pegar bien la masa fondant.

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A continuación hay que amasar la masa fondant (yo la compré de la marca ballina), teñirla (en mi caso de color violeta) y estirarla con el rodillo.

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Y… a colocarla con mucho cuidado encima del bizcocho por capas ya montado. A mí este paso es el que más difícil me resultó (porque se me pegó un poquito a la mesa y porque el diámetro de la tarta me dificultó un poco la tarea).

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Ahora toca repetir lo mismo con el piso superior de la tarta: rellenar, untar con nutella y forrar con fondant.

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Con las dos tartitas hechas sólo queda montar una sobre otra sin olvidar “apuntalar” el piso de abajo con pajitas rellenas de palitos de brocheta y poner un cartón forrado de papel albal entre los dos pisos para que no se estropee el fondant de abajo.

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Y a decorarlo un poquito… et voilà! Éste fue el resultado:

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